viernes, 29 de mayo de 2009

POESÍA (algunos poemas tomados de mi poemario inédito "Una Amazonia Descubrida")





A
RATOS


A ratos logro dormitar retazos de sueño

como quien deja correr

las cuentas de un interminable rosario

entre sus dedos.

Sin embargo,

pareciera despertar

—cada vez—

en el mismo lugar del camino…

En la monotonía llanera

el horizonte es una misma línea

que te circunda los sentidos.

Y cada vez, también,

está ella allí como asechante

—sí—

amenazando colarse dentro de mí

con la suavidad de la inocencia.





PADRE ANCHO Y EXTRAÑO


Diminuta saeta

que se enfrasca en la perenne costumbre

de marcarle la cara al espejo.

Concha escarapelada

que nos aposenta,

mientras la bruma se despeja

al paso inocente del viajero.

Superficie lisa y brillante

en la que se deslizan los deseos

de una maraña de manos,

a las que brinda el frescor de su humedad.

Padre ancho y extraño,

mar de mares internos

que nos enmudece a la sola presencia de su nombre…

terrible guardián de tepuyes,

cuna de babas y caimanes,

dando gritos desesperados a la inconciencia

para que lo dejen vivir.




UNA MANO HERMANA


Las sombras pasan por todos lados,

algo nerviosas y curiosas,

o tal vez con sabor a miedo…

Y nos llegan a rodear

como espectros de un ayer milenario

que hoy es una renuncia al ser,

como almas que penan en vida

el solo pecado de ser, sólo ser…

Murmullos que no entendemos…

lamentos en e’ñepá que duelen en español,

manos infantes obligadas a mendigar,

ojos que lloran sin lágrimas

porque lloran la arrechera del indio.

Padrenuestros de peonías,

que las manos maltratadas por la desidia

casi olvidan.

Avemarías de imposiciones,

de obligados regaños,

de “aguanta callado que mañana será”.

Dios nos salve la culpabilidad

por los que los explotaron y explotan…

por los que nunca se preocuparon…

por los que siempre supieron y callaron

cómplice y cobardemente.

¿Una limosna al indio por el amor a Dios?

No…

Una mano hermana para el hombre,

criatura de Dios,

que será liberado

en el ejercicio de la hermandad humana,

como con su ejemplo nos mostró Jesús…




NOCHE EN PLATANILLAL


Cincuenta cansancios se atropellan,

se mezclan y reparten,

en busca del rincón propicio al sueño.

Sin embargo,

una fuerza incontrolable me hala

y me conduce al silencio,

a la oscuridad de la noche…

Es el canto de los millones de sirenas celestiales

que susurran su melancolía,

con destellos intermitentes

que acarician las pupilas extasiadas.

Oscura bóveda que se llena de mariposas

que aletean sus sueños

sólo para deleitarnos la noche,

con su brillo de estrellas

que navegan en nuestras aventuras.





B A U T I S M A L

Para mi “Descubrida”, por su ternura


Las alas de la ternura

revolotearon mi animalesca presencia,

para derramar sobre mí

el símbolo de un nuevo acontecer.

Manos dulces y sencillas

brotadas de la hermosura misma,

que al bautizarme en orinoquías

comienzan a robarse mis sentidos

penetrando sigilosamente en mi corazón

para imprimir perennemente en él

todo el candor de su brillo.




R A T Ó N 3


La tarde se filtra en el ambiente

mientras dos bongos

dibujan añoranzas sempiternas

en el vientre del río.

En uno voy, a la cabeza,

como embistiendo imaginarias barreras acuosas,

como arañando paisajes en el espejo

por el cual navegamos.

Mientras tanto,

una estrella que se le adelantó a la noche

viene a mi lado,

canturreando alegrías a mi oído,

susurrando ternuras sin decirlas,

porque con sólo estar allí

se roba mi corazón en mil remansos…